Terapia individual

No hace falta estar en crisis
para empezar terapia.

Lic. Belén Rivarola · MN 50636

La mayoría de las consultas no empiezan con una emergencia. Empiezan con algo más sordo: hace meses que dormís mal, que estás irritable, que llegás al viernes sin nada en el tanque. O con una decisión que no podés tomar. O con la sensación de estar funcionando bien por fuera y bastante peor por dentro.

Ese punto —el de «no es tan grave, pero así no quiero seguir»— es un buen momento para consultar. No hay que esperar a tocar fondo para tener un lugar donde pensar en voz alta.

Con qué suelo trabajar

Ansiedad y preocupación constante

La cabeza que no se apaga, la anticipación de lo peor, el cuerpo en alerta: la respiración corta, el pecho apretado, dormirse tarde repasando conversaciones. Ansiedad que a veces tiene un motivo claro y a veces no lo tiene, y eso la vuelve más difícil de explicar.

Estrés y agotamiento

El trabajo que se lleva todo, la sensación de estar apagando incendios sin avanzar, el cansancio que no se arregla durmiendo el fin de semana. Cuando el rendimiento se sostiene a costa de todo lo demás, en algún momento se paga.

Crisis vitales y cambios

Una mudanza, un trabajo que se termina, una separación, los treinta, los cuarenta, los hijos que se van, una enfermedad propia o de alguien cercano. Momentos en los que lo que servía hasta ayer deja de servir y hay que rearmar algo.

Duelo

La muerte de alguien que importaba, y también los duelos que no se nombran así: el final de una relación, la salud que cambió, la vida que se imaginó y no fue. Cada duelo tiene su tiempo y no hay un plazo correcto.

Autoestima

La voz interna que exige y no reconoce nada, la comparación permanente, la dificultad para poner límites o para pedir. Ese modo de tratarse que naturalizaste tanto que ya ni lo escuchás.

Dificultades en los vínculos

Discusiones que se repiten siempre igual, la sensación de dar más de lo que se recibe, relaciones que dejaron de tener lugar para vos. También el vínculo con la propia familia de origen, que suele ser el más difícil de mirar.

Si lo que estás atravesando tiene que ver con un embarazo, el posparto o una pérdida gestacional, hay páginas específicas: psicología perinatal y duelo gestacional y perinatal.

Cómo trabajo

Soy licenciada en Psicología (MN 50636). Hice la concurrencia en Psicología Clínica —cinco años de formación en el ámbito hospitalario— y me especialicé en Terapia Cognitivo Conductual. Trabajo con herramientas de esa línea: concretas, orientadas a lo que te está pasando ahora. Eso no significa recetas ni ejercicios sueltos: significa que además de entender de dónde viene algo, trabajamos en qué hacer con eso durante la semana.

No vas a escuchar frases hechas ni consejos de manual. Tampoco promesas: ninguna terapia honesta puede prometerte un resultado ni un plazo. Lo que sí puedo ofrecerte es un espacio donde decir lo que no decís en otro lado, y alguien que escuche sin minimizar y sin apurarte.

Cómo es empezar

La primera entrevista es para conocernos: me contás qué te trae, con el detalle que puedas, y vemos juntos si esto te sirve. Sin compromiso de continuidad.

Si seguimos, las sesiones son una vez por semana, de 40 minutos, en un día y horario que reservamos para vos y que podemos cambiar si deja de servirte. Todo online, por videollamada.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si necesito terapia?

No hay un umbral objetivo. Un criterio práctico: si algo te está ocupando más espacio del que querés —tiempo, energía, ánimo—, o si algo que antes manejabas hoy te cuesta, eso ya alcanza. No hace falta un diagnóstico ni una crisis para empezar.

¿Cuánto tiempo dura un tratamiento?

Depende de qué vengas a trabajar, y prefiero no darte un número que no pueda sostener. Hay consultas que se resuelven en unos meses y procesos que llevan más. Lo que sí te puedo asegurar es que lo vamos revisando: cada tanto miramos juntos cómo venimos y si tiene sentido seguir, espaciar o terminar.

Ya hice terapia y no me sirvió. ¿Por qué sería distinto?

Es una buena pregunta para traer a la primera sesión. A veces no funcionó el encuadre, a veces no era el momento, a veces no hubo química con esa persona — y eso último importa más de lo que se dice. Contame qué pasó la vez anterior: nos sirve para no repetirlo.

¿Atendés a varones?

Sí. La especialización perinatal es una parte de mi trabajo, no todo lo que hago.

¿Trabajás con obras sociales o prepagas?

Atiendo de manera particular, no por convenio directo. Si tenés prepaga u obra social te corresponde un reintegro de una parte de lo que pagás: te mando la factura todos los meses lista para presentar, junto con una guía de cómo hacerlo. Si tu cobertura pide además un informe o un resumen de tratamiento, te lo preparo sin cargo.

Si algo de esto te resonó, escribime.

Contame brevemente qué te está pasando. Te respondo yo, y de ahí vemos cómo seguir.

11 5994-6480